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Viña Rock 2011 Cronicas y Fotos

 

Albacete es una tierra de contrastes. Y como en todos los Viñarock se especula mucho con el tiempo que hará en esas fechas y este año, en su XVI edición, se sabía que la lluvia iba a mojarnos mucho, y cuando digo mucho es muchísimo. Así que, cuando íbamos para allá, el viernes del 29 de abril, esperábamos llegar en un momento de descanso en el que la lluvia nos dejase montar la tienda. Menos mal que tuvimos suerte y el tiempo nos respetó. Llegamos, montamos la tienda y nos encontramos con la primera sorpresa: las acreditaciones de prensa no las dan en las taquillas normales y tenemos que irnos, en pleno aguacero, a dar la vuelta al recinto del festival.

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De tal guisa llegamos tarde a los conciertos del viernes y entramos en el recinto con los Lendakaris Muertos sonando de fondo. Como siempre conciertazo. Aitor no se echa para atrás ni con litros de agua cayéndole encima y se pone a correr de un lado a otro, a saltar al público (que lo cogió a hombros y le llevó a refrescarse el gaznate a la barra) y a animarle. Porque en todo el festival se ha respirado un gran sentimiento de gratitud de parte de los grupos hacia el público, que estaba en los conciertos sin importarles que les estuviese diluviando. Le siguieron Sargento García y Hamlet, que tocaban a la vez, en el escenario Naranja y en el de Metálika, respectivamente. Esta es una de las cosas que no me gustan de los festivales, y es que siempre coinciden grupos que quieres ver. Y más cuando se cuenta con siete escenarios: Villarrobledo-Qvixote (Rock y Punk Rock), Metálika (metal), Orange (mestizaje), Babilonia (Hip-Hop y Reggae), Viña Beat (electrónica), Chill Out (ambiental, dub-step y orgánica) y Viña Clon (bandas tributo). Así que, la mayor parte de las veces, solo pude disfrutar un poco de cada concierto. Lo mismo me pasó con Albert Plá, que nos deleitaba con sus sorprendentes letras, mientras sonaba la voz atronadora de Victor de Warcry y, un poco más arriba, La Puta Opepé jugaba con sus divertidas y ocurrentes rimas. Menos mal que pudimos ver tranquilamente a Rosendo, cuyo concierto fue tan bueno como cabe esperar de tal figura del rock. Y con sus clásicos en la cabeza nos fuimos a dormir, deseando que al día siguiente nos esperase un sol radiante.

Pero al día siguiente, nos dio los buenos días el cielo más negro del mundo y una lluvia muy persistente. Eso sí, no se ha cancelado ningún concierto en esta edición, así que, vestidos con nuestros trajes de pescadores, nos fuimos a disfrutar de más conciertos. Comenzamos el día con The locos, cuyo cantante Pipi aprovecha el parón de Ska-P para dar rienda suelta a sus otros proyectos, y que competían en atención con Angelus Apátrida, que tuvo que aguantar que un idiota le tirase una zapatilla a la cara y le estropease la guitarra. Pero pese a todo, dieron un gran concierto en el que predominaron los pogos y los Wall of Death. Aperitivos de nuestro viaje al averno, con Muchachito Bombo Infierno, en una oreja, y los internacionales Ángeles del Infierno, en la otra. Por un lado el buen rollito de la orquesta, con su pintor regalándonos la vista desde el fondo del escenario, y por otro, el metal de los ángeles enfundados en cuero. Continuamos con S.A. que no nos dejó respirar ni un momento, enlazando un clásico con otro, después de dar un repaso por sus últimos temas. Y llegamos a uno de los momentos más esperados de la noche, la actuación de Raimundo Amador, que fue, sin duda, un regalo para los oídos, como él mismo nos canta en su tema “Ay qué gustito pa´mis orejas”. Y, después de esta poesía musical, disfrutamos de la parte más bruta del concepto con Ratos de Porao, pero cuya actuación se vio deslucida por el sonido.

El domingo, 1 de mayo, el sol quiso reinar en el día de la madre y no fuimos olvidados. Cuando salimos de la tienda, debido al calor sofocante que hacía dentro, un día radiante nos esperaba. No pensaríais que con eso de estar lloviendo no íbamos a volver quemaditos a casa, jajaja. El sol se agradeció muchísimo, el barro empezó a secarse y, ante las escasas perspectivas de lluvia, nos dejamos el quit de pescador en la tienda. Con la sensación de estar en un verdadero Viñarock, entramos en el recinto para ver los últimos minutos de Habeas corpus, y disfrutar de la Banda Jachís, que sufrieron el ataque de un cd volador, y de Hora zulú (a los que no había visto antes y me sorprendieron gratamente), cuyo cantante se pego un culetazo saltando en su canción “Andaluz de nacimiento”. Les siguió Txarrena, grupo de El Drogas (Barricada), que dio una gran actuación en la que él parecía un pirata venido de otro mundo apoyado en su bastón. Tocaron su versión de “Frío” y, disfrazado con una cabeza de lobo nos cantó el tema que dice “El lobo feroz”. Cogieron el testigo Los Delinqüentes y Brujería, unos, con su fusión de estilos y colores y, otros, con el deathgrind mexicano en la voz de Juan Brujo. Dos grandes conciertos que fue una pena que coincidiesen. La Fuga nos dio un descansito antes de ver a Tierra Santa que, con sus guitarreos a lo Iron maiden y sus sentidas letras, nos hizo corear a voz en grito “Legendario” o “La canción del pirata”. Y ya que habíamos resucitado a nuestros antiguos héroes, que mejor para continuar con la copla que Boikot y su punkrock tan reivindicativo, que hace que se le pongan a una los pelos como escarpias cuando escucha los temas “Hasta siempre” y “Bajo el suelo”. Para cerrar los escenarios grandes, escuchamos a Eskorzo, una banda granadina de reagga fusión que levantó el ánimo hasta límites insospechados con sus temas “Mala conciencia” o “Poco a poco”. Y para cerrar el festival con buen sabor de boca, dos grupos tributo de los mejores que hay: Tókame La Polla y La Leñera. Para que los clásicos de siempre, los que han estado en el principio de nuestro rock y nuestro punky, los que han inspirado el festival, los que ya no están, tuviesen su última palabra.

Texto y Fotos: Maite Morales

 
 
 
 
 

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