Totalmente Desmolecularizado (Morcuende)

[entrevistas]Sin pisar siquiera el aire salí por la ventana, poco a poco, del verano más largo de mi vida hacia el azul, directamente, y totalmente desmolecularizado, llegué, con fortuna y sin ninguna incidencia indeseada, al sueño supuesto, durante lo que me habían parecido largos siglos, que en realidad eran nada, comparado con todo.

Nada de sorpresas una vez dentro pues todo era como yo lo sabía porque ya lo había vivido, aunque nunca tuve noticias dentro de lo que fui; nada de novedades porque lo que es, es, siempre.

El tránsito adecuado.

-¿Qué se hace aquí?

-Se hace como es porque todo es más simple de lo que nunca pareció, a pesar de que lo que parecía era tan inimaginable que nunca hubo una aproximación, por pequeña, pues dentro de lo que fui todo se asomaba totalmente descabellado.

¡Ahora sí! Un caballo galopa por una pradera, verde, el prado, como es normal, y el animal, a decir verdad, indefinido para antes, pero caballo aquí, eso es seguro.

¡Ahora sí! Una sonrisa vuela libre por el aire de un cielo, limpia como es, y el cielo amplio, y el aire sin mierda.

¡Ahora sí! Esto entraba dentro de lo previsto, pero no en lo lúgubre, en lo tenebroso, no, porque eso es parte de la imaginación colectiva que no piensa nada más que en malo, cuando nada malo la circunda.

Un retorcimiento mental que ya no existe porque ese tiempo ya no está.

Unas ganas de hacer daño que se quedaron castigadas en una cárcel, no por más bonita menos cárcel.

¡Un alivio!

Y ahora miro y veo la luz de verdad, limpia; totalmente desmolecularizado.

Ahora salto sobre un arroyo de claridad, con sigilo, entusiasmado y paso por allí, como tantos, entre tantos, reconociendo que era necesario para no sé qué, ni con qué objetivo, pero era necesario. Y reconociendo, a la vez, a unos y otros de los que andan por allí.

¡Ahora sí que lo comprendo! ¡Era lo que nunca entendí!

Y salto por el aire como si fuera un globo que de vez en cuando toca el suelo, como por obligación.

Y escucho al primero que me habla, llegado en cualquier momento, porque lo que dice, vale.

Y espero no sé qué.

Pero todo vale porque es de la única manera que podría ser en este absurdo que ni, estando desmolecularizado del todo, se entiende.

Ahora vivo como algo que desconocía en lo que se podía vivir por falta de costumbre a otras vidas.

Ahora siento que la Naturaleza flota como uno más en el vasto espacio que su inmensidad ocupa siendo nada, casi, este tipo de naturaleza, porque hay otros desconocidos hasta ahora.

Ahora tengo la necesidad de arrancarle un gajo al tiempo sólo para mí y ocuparme en él de lo que pudo ser y no fue porque sólo una posibilidad era posible.

Ahora veo una luz que brilla de distinta manera, con una intensidad desconocida, porque lo que fueron mis ojos no estaban acostumbrados a ver dentro de esa posibilidad, por ignorancia suprema, que no por limitación física, que la había, pero no contaba.

¡Santo Escrúpulo Indefenso! La piedad por ignorancia, te pido, pues sin escrúpulos rebuscaba entre la fauna minúscula que poblaba la aldea que flotaba, colgando sin hilos, en el aire, aún a riesgo de caerse. Nunca se calló, entre tanto bullicio, pero tampoco nunca se cayó, porque estaba bien atada por una fuerza invisible que la arrastraba a través de la inmensidad bien organizada por el “Gran Desmolecularizador”.

No sé qué era, pero lo era tanto como lo es y lo será, a pesar de que ni antes ni ahora soy capaz de atisbar un mínimo de su realidad, a pesar de que siempre creí que, llegado a este punto, lo haría. Pero no.

Seguramente habrá otro salto que me acerque un poco más pero eso es algo que no lo sé porque no llevo el tiempo suficiente vivido en esto que soy, como para saber algo de tan difícil entendimiento. No lo sé, ahora, quizá algún día tampoco, pero aun así, he cubierto el primer tramo que creía que había que  cubrir, aunque esto ya lo había hecho otras veces. Pero después de la última, lo he cubierto por primera vez, por raro que parezca, y eso hace que, como en otras ocasiones, el valor de ello sea grande y entre en esta parte del aire con gran expectación, pues no por repetido deja de ser algo nuevo.

Espero, poco a poco, ir acercándome al objetivo final, que ya sé que no lo voy a tener fácil porque puede que no sea, pero aun así lo espero, y si un día es, sabré que todo lo que no conseguí ni imaginar, será, aunque no lo comprenda en ese momento, como tanto que nunca comprendí aun habiéndolo tenido tan cerca, como el comportamiento de quienes eran como yo, en la sangre, por motivos que ni ellos mismos nunca supieron.

Yo tampoco lo supe nunca, pero fue.

-Sea lo que haya de ser y que sea, a ser posible, sin sufrimiento innecesario, porque no sirve de nada, creo, y si sirve, no sé si compensa- le digo a Dios.

Y adiós.

Intensamente tuyo, Yo-Él.

[/entrevistas]

Textos de Jose Luis Rodriguez “Isthar” de su nuevo proyecto Morcuende.

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