Sin darse cuenta

[entrevistas]Sin darse cuenta fue dejando pasar el tiempo, viendo como los demás envejecían.

Sin darse cuenta vio que el color de su cabello no se parecía en nada al que tuvo hasta no hacía muchos años -¡Y tengo suerte!- se decía- porque a la mayoría hace mucho que se les cayó.

Sin darse cuenta un día cayó en la cuenta de que, al mirarse en el espejo, la figura que veía reflejada cada vez se parecía menos a lo que recordaba haber sido.

Un día se levantó y vio que sus niños tenían niños, ya mayores; fue entonces cuando se dio cuenta del mucho tiempo que hacía que los suyos no se agarraban de su mano al cruzar la calle.

Un día le dijo al médico: -Últimamente, raro es el día que no me duele algo nuevo.
-¡Qué espera usted, amigo mío! ¡Son achaques de la edad!
Y salió de la consulta enrabietado con el médico. ¡Qué sabrá él…! ¡Y encima me habla de usted, el muy…!

Un día cayó en la cuenta de que, al recordar sus cosas, siempre terminaba diciendo: ¡Joder, cuánto tiempo hace! ¡Cómo ha pasado el tiempo!

Un buen día, en el parque, sentado en el banco donde acostumbraba a sentarse cuando hacía bueno (desde hacía ya unos cuantos años), miró a los lados y vio como unas palomas y algunos gorriones, los de todos los días, esperaban algo de él, como todos los días. Los pájaros, susurrando, comentaban entre ellos: -¡Qué raro, hoy no nos da nada! ¡Parece como si se le hubiera ido la olla!

Y cuando quiso darse cuenta, vio que muchos de los que siempre estuvieron se habían ido a ese lugar del que nunca se vuelve (que se sepa).

Un día miró desde el otro lado de la vida y vio que su vida había sido algo tan efímero que no se había enterado de lo rápido que había pasado, y se dijo: ¡Qué lastima! ¡Cuánto tiempo desaprovechado! ¡Cuántas oportunidades perdidas! ¡Cuántas lágrimas, inútiles ya…
¡Si volviera a nacer…! pero…[/entrevistas]

Textos de Jose Luis Rodriguez “Isthar” de su nuevo proyecto Morcuende.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*