Ramoncín – “Cuando El Diablo Canta”

Nadie puede negar que Ramón J. Márquez es un personaje tan mediático como polémico. Asegurar que todo el mundo le odia es tan exagerado (y tan mentira) como decir que todo el mundo le quiere. Tan objetivo como que en esta vida todo depende del cristal con que se mire. Como autor (aparte de melómano convencido) les diré que comparto la postura anti piratería llevada a cabo por el cantante durante su “estancia” en la junta directiva de la SGAE. Si usted tiene la oportunidad de hablar del tema con Jose Miguel Sanz “Loquillo”, con Eva Amaral o con Adolfo Cabrales “Fito”, tres ejemplos muy significativos y actuales, probablemente le dirán lo mismo que yo: a nadie le gusta que se apropien de su trabajo, fruto en este caso de su talento más que reconocido. Párese a pensar; usted mismo que se levanta todas las mañanas para ir a trabajar pondría el grito en el cielo si cualquier desconocido se llevara a final de mes parte del salario ganado con su esfuerzo diario, también más que reconocido. Pero como dijo aquel sabio, un servidor ha venido a hablar de música y hoy y aquí el protagonista no es Ramón J. Márquez y sí Ramoncín.

“Cuando El Diablo Canta”, es el título del nuevo trabajo de Ramoncín y lo componen doce canciones producidas por el propio Ramón en las que se mezcla con mesura lo más surrealista y poético con lo más callejero y barrial del músico madrileño. Trece años después de la publicación de “Miedo A Soñar” (1998), “Cuando El Diablo Canta” está dedicado “a los que durante todo este tiempo habéis mantenido encendida la llama que ha hecho que me sintiese vivo, apoyando a la banda y animándonos a seguir en este viaje, a veces frustrante y amargo pero siempre excitante”. Temas como “Sombras Y Sueños”, que tan acertadamente abre el disco, poesía cantada de los deseos (no los carnales y sí los oníricos), – “busco el retrato de un alma en el tiempo, una pequeña estrella fugaz… el libro que enseña en secreto a vivir eternamente“-, los barriobajeros y marginales “La Puta Suerte” y “Huellas De
Sangre“, la preciosidad titulada “El Cuchillo Y La Herida”, cuyas pinceladas de poesía recuerdan muy gratamente a “Como Un Susurro”, “En El Infierno”, en el que Ramón salta sin red, como casi siempre, y hurga sin contemplaciones en la herida de una sociedad de hipocresía, conformismo y vandalismo autorizado en la que el ladrón sabe más de amor que el poeta, o la cheli “Felisín El Vacilón”, grabada en el año 2000 y que a modo de bonus track pone punto y final al CD.

A falta de un clásico como “Sal De Naja “, “Hormigón, Mujeres Y Alcohol”, “Ángel De Cuero” o “Putney Bridge” (para mí el mejor tema de Ramoncín), el disco gana en conjunto, alimentando el deseo de volver a ponerlo con cada escucha. Un disco comprometido y directo en el que se retrata la vida sin tapujos (la real y no la que se nos vende desde el televisor); historias actualizadas de maricas de terciopelo y reyes del pollo frito, fotografías sociales de épocas pasadas que sirven de comodín para retratar cualquier época.

Treinta y tres años de carrera, más de una docena de discos publicados y más de un millón de copias vendidas (en el año 2006 Ramoncín recibió un disco de diamante por ello), bastarían para avalar la carrera de cualquier artista. Pero esto es España y aquí un error puede más que cien aciertos. Ramoncín sí; Ramón J. Márquez; también.

Textos: Amado Storni

1 Comment

  1. Querido amigo, sin duda tu crítica tremendamente benevolente y palca en lo que a música se refiere. No estás hablando de un libro: es un disco. Permíteme que aporte mi humilde opinión:
    1.- En general…si esto suena a disco que baje dios y lo vea. Sonido maquetero total. Baterías sin presencia, abuso de reverbs sin sentido en las voces que hacen que queden enterradas entre el resto de instrumentos (mejor asi, desde luego) en unos temas y en otros muy por encima del nivel del resto de instrumentos. Guitarras distorsionadas enlatadas en modulos de efectos o previos por linea que suenan chicharreras muy lejos de la calidez de un buen ampli bien microfoneado. Algo imperdonable e indigno en un disco de rock.
    2.- Las voces, líneas melódicas y letras…simplemente pésimas por ser amable!! Melodías lineales, pueriles, repetitivas y carentes de transmisión y originalidad. Inflexiones hacia registros más agudos y hacia otros graves sin alcanzar la nota de destino (lo que viene siendo desafinar); típico de vocalista de medio pelo. Resulta más triste y lamentable si tenemos en cuenta que la tecnología permite corregir estos detalles a posteriori en un estudio…
    3.- Las canciones más cortas hacen que uno se pregunte: ¿y esta canción por qué?
    4.- Las canciones más largas monótonas como ellas solas, simplemente largas a base de repetir lo mismo; sin el más mínimo trabajo de composición…
    5.- La puta suerte ¡horrendo blues! ¿Alguien puede explicarme el significado armónico de la estrofa que empieza en “Rompe las reglas con la jefa” que termina con “o te dibujo un tatuaje de verdad”?…o estaba usando una escala atonal o desafina brutalmente. El rio Mississippi debe andar revuelto…
    6.- Por dios…las reverbs vocales, abuso total!!. Abuso también de los coros vocales épicos de teclado. Las pegadas de las cajas de la batería brillan por su ausencia…
    7.- No hay canción en la que no hayas pases desafinados!!
    8.- Mandan los lobos. Aproximadamente en el minuto 5:14, cuando sale de ese puente interminable diciendo “Que las bocas sedientas quieren besar” (dentro de una espesa manta de reverbs, delays y otros efectos dinámicos) ¿alguien podría aclararme porque no se repite la toma para que el batería respete un poco mejor el tempo de la canción? Vaya forma de salir…y no darse cuenta de que eso no ha sido muy fino. ¡¡Pero lo peor es que el break de dos golpes de caja en el minuto 5:31 para volver a dar entrada a la voz vuelve a ser igual de irrespetuoso con el tempo y la solidez de la línea rítmica!! ¡¿Hola? ¿Hay alguien ahi? ¿Hay alguien a los mandos de la nave?!
    9.- Pésimo uso de los recursos analógicos y digitales que un estudio brinda. Por ejemplo…lamentable manejo de los compresores!!
    10.- Nula continuidad sonora entre los temas…en unos; baterías sin presencia ninguna (en el primer tema del disco hay que esforzarse para percibir las cajas), en otros usando niveles completamente diferentes, resultando un sonido irregular en todo el disco. Malísima elección de los sonidos de las guitarras, empleando en algunos temas sonidos propios del grunge (salvando las diferencias, ya que estoy seguro de que los saca de un previo/multiefectos) que de un disco de rock urbano… Pésima producción.
    Como maqueta puede ser una maqueta casera de grupo nobel muy digna…como disco, simplemente un disco de vergüenza a todos los niveles. Si el diablo hubiera cantado lo hubiera hecho mucho mejor…pero no, tuvo que cantar Ramoncín. Y critico simplemente al artista…el personaje que estuvo vinculado a la SGAE simplemente me resulta indiferente en este caso.

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