Radio Pimienta “No tiramos la toalla e intentamos buscar soluciones”

Así lo tienen de claro los compañeros y compañeras de Canarias, y con ellos muchos más, cuando están viviendo la experiencia de tener que enfrentar el expediente que les han abierto a la emisora de Radio Pimienta, desde la que defienden y cuidan los Derechos más elementales de todas las personas, y que, a otros, tanto les debe molestar.

Ellos mismos y sus abogados no se explican cuanto está sucediendo; pero parece evidente que hay que reprimir y suprimir, con todas las fuerzas y medios del propio Sistema Capitalista que nos domina, cuanto molesta y no se ajusta a sus objetivos y planteamientos. (¡Qué pena que les continuemos justificando electoralmente de la manera que lo piden y lo hacemos!).

Un medio de comunicación en radio que conozco directamente; que incluso hemos utilizado desde aquí; puesto al servicio de los más empobrecidos y a dar visibilidad al dolor y a las causas de tanto dolor humano; desde intereses inconfesables, se quiere actuar con total insensibilidad, perseguir y acabar con quienes solamente hacen de estos recursos, una herramienta de la libertad de expresión, para defender los derechos de las personas y de los pueblos.

Evidentemente, ésta, es una dimensión más de este enorme pulpo que aparece con todos sus tentáculos y con toda su fuerza, aparentemente imparable, aplastando sin miramientos cualquier derecho fundamental de los ciudadanos y ciudadanas; pero sobre todo, de colectivos y personas empobrecidas que viven y sufren situaciones sangrantes, increíbles para una sociedad como la que se corresponde con la riqueza que entre todos y todas hemos creado.

Hace unos meses, desde el pueblo de Los Santos, llegaba la denuncia y la reivindicación de padres y ayuntamiento, para dar visibilidad a la pérdida de una de las aulas del Centro escolar con la negación del derecho a la educación en su propio medio; se les despachó con un no rotundo y autoritario fundamentado únicamente en criterios economicistas. Otros pueblos de la geografía rural no han dado visibilidad a su situación, pero más de lo mismo.

Algunos meses antes se creaba en Monleras una Plataforma en defensa de los pueblos pequeños, apostando por el cuidado y mantenimiento de estos núcleos y espacios rurales así como sus ayuntamientos, apostando por organizaciones comarcales frente a los Distritos que se quieren constituir. Éramos conscientes de que quienes han diseñado estas nuevas estructuras tan ajenas y extrañas al propio medio rural, probablemente lo fundamentan pensando algo así como , “si las personas van desapareciendo y cada vez los pueblos se parecen más a un desierto, vamos a procurar ahora que desaparezca la estructura más importante que ha colaborado y mantenido su forma de vivir”.

En estos días venimos siguiendo las reivindicaciones de una zona importante de las Arribes del Duero, para defender los derechos de atención con una sanidad digna, conseguida durante muchos años de manera irrenunciable. No hay vuelta atrás, está siendo la única respuesta.

Los derechos educativos, o sanitarios, o la organización municipal propia y cercana, se vienen abajo; porque existen intereses evidentes, nunca justificados, de acabar con la red que ha sostenido y debe continuar sosteniendo una manera de ser y de vivir que le son propios a una tierra y a unas gentes.

Hacer frente, en legítima defensa, a esta inadmisible manera de actuar en tantas realidades que afectan sobre todo a las personas y colectivos en mayor precariedad sean de ambientes y espacios urbanos o rurales; se ha convertido en objetivo clave de la actuación transformadora de muchos colectivos y personas que nos sentimos directa o indirectamente agredidos.

Colectivos, como el Espacio La Casa, en la Orotava, que defienden su emisora y también la nuestra, pues nos sentimos solidarios con ellos. Asociaciones de todo tipo, Ayuntamientos u otros colectivos sociales que hacen frente al recorte de derechos educativos, sanitarios o de otro tipo en el medio rural abandonado y excluido por políticas europeas que solamente han favorecido lo global frente al empobrecimiento de lo local; son el rostro vivo y visible de muchos esfuerzos de lucha por la dignidad que se niega.

Colectivos que forman parte de la Plataforma rural, por ejemplo, llevan planteando desde hace mucho tiempo otra manera de ver y actuar en los pueblos y en el mundo campesino; y, una vez más, en las próximas semanas juntos vamos a continuar apostando por propuestas reales y alternativas, para sostener este medio rural y campesino que otros se empeñan en destruir desmantelando los servicios y estructuras que lo mantienen.

Otros muchos colectivos y personas de ámbitos diversos, intentan, igualmente, dar visibilidad a situaciones que no se escapan de esta triste y dura realidad. Mientras escribo estas reflexiones, como ocurre cada día, estoy recibiendo y escuchando de tú a tú historias de vida llenas de dolor, con una carga insoportable de injusticia, que buscan respuesta nada fácil de encontrar a nivel individual y con enorme dificultad a nivel comunitario.

Personas, grupos y colectivos en espacios como la coordinación Baladre, tenemos claro que vamos a continuar creyendo y cuidando el apoyo y la autoayuda, la denuncia que da visibilidad a los problemas y el hacer red de colectivos que se coordinan desde distintos lugares para encontrar las acciones comunitarias transformadoras más adecuadas a la apuesta por una sociedad que suene y actúe distinto; procurando nuevas relaciones y saludables historias de vida; así como aquel tipo de alternativas que apunten a un mundo de relaciones horizontales hombre y mujer, en particular, y entre todos los pueblos, en general.

Termino compartiendo la reflexión de los compañeros y compañeras de Canarias, “estamos un poco a la desesperada, pero no tiramos la toalla e intentamos buscar soluciones”.

por Emiliano Tapia

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