Radio 3, queremos una radio pública coherente

En los últimos días, los oyentes de Radio 3 parecemos sufrir una alucinación colectiva. A la una del mediodía, ya no encontramos el programa bandera de la emisora, El Ambigú. Por el contrario, vuelve a reemitirse una serie sobre la música psicodélica que ha sonado muchas veces a lo largo de los últimos años. Es como si nos hubieran cambiado nuestra querida radio pública por una casposa emisora comercial de televisión, como si Radio 3 se hubiera transformado en Antena 3, esa cadena que vive de reponer Los Simpson.

Como oyentes, nosotros carecemos de datos fidedignos para decidir quién tiene razón en el enfrentamiento entre Diego A. Manrique, responsable del Ambigú, y la dirección de Radio Nacional de España, con Benigno Moreno a la cabeza. Pero sí sabemos quienes son finalmente los perjudicados: nosotros, que nos quedamos sin un programa que compendia las virtudes (y algunos de los defectos, todo hay que reconocerlo) de la radio pública española, y la propia Radio Nacional.

No es buena solución judicializar el conflicto. En la práctica, eso supone arrastrar por el barro a ambas partes en un circo mediático. Solo los morbosos pueden tener interés en leer en su pantalla las acusaciones y las réplicas, las declaraciones de testigos del pasado y del presente, las polémicas sobre acuerdos con empresas de bebidas alcohólicas, los detalles
íntimos del funcionamiento diario de la emisora. Sea cual sea el resultado del próximo juicio, va a terminar dañando la imagen de RNE y puede que también -aunque el conflicto se interprete como una lucha entre David y Goliat- la reputación del fundador del Ambigú.

Por eso, apelamos a la cordura. Que se evite este duelo al sol. Que el dinero reservado a abogados e indemnizaciones se destine a mejorar las condiciones de los trabajadores de R3. Que la energía perdida en litigios revierta en mejorar la calidad de la programación. SOLICITAMOS que se llegue a un verdadero acto de conciliación, con la recuperación del Ambigú y el cese de las hostilidades. En contra del tópico de que esto es una tormenta de verano que durara quince días, opinamos que el poder de Internet lo convertirá en un culebrón interminable que estará coleando sobre la mesa del siguiente equipo directivo. Nadie gana con ello, excepto esas radios privadas que prefieren una RNE castrada e invisible.

Si estás de acuerdo con estos planteamientos, te rogamos que, de modo respetuoso, se lo hagas saber a los implicados:

jlrzapatero@presidencia.gob.es
Alberto.oliart@rtve.es
Benigno.moreno@rtve.es
diegoapuntos@gmail.com

Si no te apetece escribir una carta específica, basta con que copies y envíes éste documento. También puedes difundirlo entre tus conocidos. Si no sabes de qué hablamos, criatura, haz una búsqueda: se ha publicado mucho sobre el asunto en la prensa de papel y la digital.

www.promosapiens.net

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