¡Que Casualidad!

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[entrevistas]Después de un día muy complicado, como venían siendo todos en los últimos tiempos, se acostó. Eran más de las doce por lo que ya era el día siguiente; se durmió como pudo y empezó a soñar, como siempre.

Antes de dormirse se dio cuenta de que, curiosamente, el nuevo día en el que ya estaba era el mismo que el de su nacimiento, solo que unos años más tarde, aunque esto era algo que para él no tenía la menor importancia, pues una fecha como ésta nunca supuso nada especial en su vida, o al menos eso decía, producto del lío mental con el que había vivido este tipo de acontecimientos tan importantes para casi todo el mundo.

En sus sueños, como cada noche, salía de su cuerpo para recorrer sus mundos favoritos y vivir la vida que le gustaba, entre las canciones que esperaban ser compuestas y las palabras que pensaba escribir para contar sus locuras.

Cada noche, en cada sueño, había algo nuevo. Era tanto lo que había por hacer, por vivir, tantos sitios a los que ir, que por muchos sueños que hubiera siempre se le quedaban escasos, mientras viajaba fuera de su cuerpo descubriendo nuevas sensaciones, mientras flotaba en algo que no sabía describir ni podía contar cuando volvía, pues no conocía las palabras con las que hacerlo.
En el silencio de la noche, desde la cama donde dormía, algo llamó su atención y sin saber por qué, quiso volver a su cuerpo. Volvió con la velocidad del pensamiento, nada más veloz, pero cuando fue a entrar en él, la puerta estaba cerrada.

No tardó en darse cuenta de lo que estaba pasando pues durante toda su vida mostró gran interés por ciertos asuntos escabrosos para la mayoría por lo que, aunque a veces le producía un cierto temor, estaba relativamente familiarizado con este tipo de temas. Aún así se sobresaltó, pues no dejaba de ser un cambio en su vida suficientemente importante como para mostrarse indiferente ante algo tan transcendente para él. Además, ningún indicio aparente señalaba esa posibilidad, no lo tenía previsto, no era el momento. O quizás sí…
Todavía tenía mucho que decir, que escuchar y ahora, aunque quisiera ya no podría, pues se había apagado la luz. Ya era demasiado tarde. Todo lo que tuvo y todo lo que fue había quedado atrás.
Ya no habría tiempo para perdonar la indiferencia de algunos, ni para restablecer lo que en su vida fue tan importante y que, por capricho del destino, se había deteriorado, nunca supo a son de qué. Ya no había tiempo para entender ni ser entendido.

Ya no seguiría almacenando palabras para su colección de libros que nunca verían la luz, ni haciendo canciones que nadie escucharía.

Ya no había tiempo para una nueva oportunidad para nadie ante lo nuevo que le vino, viendo lo irreversible de la situación. Ya no había tiempo para nada.

¡Qué casualidad! Precisamente el mismo día de su nacimiento, hacía ya unos cuantos años. Y ahora, qué consecuencias traería su nuevo estado. Nunca pensó que pudiera ser así, o quizás sí…
Con una sensación extraña, pues por mucha curiosidad que hubiera tenido siempre y a pesar de su relativa familiaridad con ello, no dejaba de ser algo nuevo para él, se despidió de su cuerpo; dio media vuelta, miró hacia adelante y empezó a andar en busca de sus sueños, con toda la nueva vida por delante, para vivirlos.

Sólo se dijo: -¡No me he enterado de nada…, como quería que fuera![/entrevistas]

Textos de Jose Luis Rodriguez “Isthar” de su nuevo proyecto Morcuende.

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