La Mâquina + Talco en Sala Rockitchen (21/04/2012, Madrid)

El pasado 21 de abril, compitiendo con un evento deportivo que ocupa y distrae a demasiada gente pese a la mala situación económica que vivimos, algo que parece gustar a los de ahí arriba, podíamos asistir a un concierto “a la italiana” en la Sala Rockitchen de Madrid.

El cartel para esa noche lo cerraban dos bandas, siendo la primera de ellas La Mâquina, una banda formada por antiguos músicos de otros proyectos como La Kinky Beat, Discípulos de Otilia, Fermín Muguruza Kontrabanda o Banda Bassotti. Tras estos, sería el turno del ska de  Talco, una banda que ya ha pisado en varias ocasiones el territorio español y que tenía Madrid como una de sus actuaciones en este país.

A las 20:45 comenzaba puntualmente La Mâquina, destacando que aunque era escaso el público que allí estábamos, el grupo presentó su espectáculo como si la sala estuviese “a reventar”, agradeciendo desde el inicio a los allí presente su escucha. Poco a poco y según avanzaba el concierto y presentaban su primer trabajo, denominado Acción, fue aumentando el público, atraídos por la energía que mostraban desde encima del escenario. Así, hacia el final de su corta pero muy correcta actuación presentaba mejor aspecto en cuanto a público.

Fotografía: Diana O. ©

En torno a las 21:45, también puntuales, salían a escena el plato fuerte de la noche, los venecianos de Talco. En este momento, la sala presentaba un ambiente más atractivo para escuchar a la banda de ska – punk – folk, que presentó los mejores temas de sus diferentes álbumes (Tutti Assolti, Combat circus, Mazel Tov y La cretina commedia). Si algo señalaremos de esta actuación es lo animado que estaba el público, subiendo al escenario para después lanzarse hacia los asistentes, algo que puede ser llamativo y que en este caso al final era habitual, llenando en exceso de público el escenario.

Fotografía: Diana O. ©

Si algo hay que destacar del concierto es el sabor de boca que quedó entre los asistentes, ya que tras un espectáculo así, la hora y cuarto de actuación paso “volando” y el público asistente pedía (o esperaba) un concierto más largo de los italianos, algo que tendrá que esperar a una nueva ocasión.

Francisco M. Peco

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