Ahora que no soy ni humo (Morcuende)

[entrevistas]Ahora es el momento en que todos los corazones se alineen ante mí; los de todos los que conocí.
¿Ahora es el momento? ¡Madre mía!
Será una gran mentira o la verdad más grande nunca vista la que reine en el Reino del Principio del Fin, junto al Cielo, para que, en los últimos momentos, los que estén entre los dos mundos resultantes, los únicos que queden de todos los posibles, sean recibidos por quienes, llegado ese tiempo, hagan de madres o lo sean.

Cuántas veces te dije: cántame algo ahora que estoy aquí, a tu lado, aprovecha la ocasión porque puede que mañana me haya ido y nunca más vuelvas a verme ni a oírme.
Cántame algo (mientras dure mi presencia, naturalmente) aunque tú no lo tengas claro y a veces no quieras verme, o lo prefieras; ya sé que no soy bueno para tus intereses por pequeños que éstos sean porque, en realidad, no son tan importantes como para condicionar unas vidas.

Y el tiempo pasa y ella es la dueña del tiempo, ahora, de mi alma; su pelo vuela y su rostro sólo refleja luz pura, mientras con paso firme recorro todo a lo largo de la luz.
Ahora soy importante porque ahora creo en mí como algo suficientemente importante. ¡Madre mía! Ahora sí, después de tantísimo tiempo.

Ésa es la expresión que sale de mis entrañas. Ésta es la canción que el bufón canta. ¡Bendito! Cómo me hubiera gustado estar allí en aquella época.
Y las mentiras saludan al aire cuando el día languidece para que los que se quedaron atrás.
¿Quién puede tocarme ahora?
¿Quién me va a tocar ahora?
¿Cómo vas a saciar tu hambre de “no lo entiendo” ahora que ya no estoy?

Desde lo más denso del bosque, subido en una piedra me convierto en un marinero que navega entra las ramas de los árboles, sin tocarlas, sin romperlas, sin romper nada, ni el hilo de plata que, aun así, puede que me siga uniendo a la otra vida, la que sea.
Allí, en la mitad del camino que atraviesa el bosque, hay una fuente donde los que se van ausentando beben antes de llegar a su destino, antes de que las sombras cubran lo que fueron, antes de que empiecen a ser de verdad (aunque nunca se sabe) y antes de que puedan volver del Cielo al lugar donde estuvieron de paso a recoger la caja de música que dejaron olvidada, puede que por las prisas, al salir corriendo; en ella está todo lo que fue su vida.
Y antes de que digan: ¿Y ahora qué? ¿Quién puede tocarme ahora? ¿Quién me va a tocar ahora que no soy ni humo?
Ya nadie puede hacerme daño.[/entrevistas]
Textos de Jose Luis Rodriguez “Isthar” de su nuevo proyecto Morcuende.

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